Resiliencia

Las nuevas teorías de la gestión de las organizaciones están utilizando el termino resiliencia cada vez más a menudo.

Originariamente la resiliencia es un término del campo de la física que hace referencia a la capacidad de los materiales de volver a su morfología original después de haber sufrido deformaciones externas.

Parece lógico utilizar este mismo término para referirnos a ciertas capacidades sociales que caracterizan a los individuos o los colectivos de individuos. De hecho estos comportamientos están compuestos por una serie de atributos y habilidades que condicionan la capacidad de estos individuos o colectivos a afrontar situaciones adversas sin alterar su comportamiento o funcionamiento previo.

Una organización empresarial es por definición un colectivo de individuos, por lo que también se habla de organizaciones resilientes y de sistemas resilientes.

resilienciaDe hecho, la definición de resiliencia comúnmente acordada es la capacidad intrínseca de los sistemas para ajustar su funcionamiento antes, durante y/o después de los cambios y disfunciones de tal modo que pueda mantener en continuo funcionamiento las operaciones requerida y no limitarse a reaccionar y recuperarse de sus disfunciones.

Las tres características de las organizaciones resilientes son:

Asumen la realidad: Las organizaciones resilientes son las que saben ver la realidad tal como es, a menudo en toda su crudeza. En cuanto a liderazgo, ello implica comunicar con transparencia e informa de la situación real.

Aprenden de la realidad: En las organizaciones con un sistema de valores sólido, estos valores le permiten interpretar y encauzar los acontecimientos.

Improvisan: Saben sacar el máximo rendimiento a los recursos disponibles y en el menor tiempo de respuesta.

La resiliencia se puede cultivar. Una organización puede conseguir ser resiliente, pero para ello requiere de algunas herramientas que le sirvan de apoyo en el momento en el que se rompe el statu quo.

resiliencia2Cultura: Se debe construir en la organización una cultura de reconocimiento de logros y tolerancia respecto a la incertidumbre y al error.

Capital humano: El líder de una organización resiliente genera un marco de referencia estable y ofrece transparencia y confianza.

Procesos de trabajo: Se deben construir procesos de trabajo maleables y adaptables. Permitir aportaciones de todo el personal y propagar la idea de que estos procesos están siempre “en confección”.

Formación y desarrollo: El personal de una organización resiliente debe disponer de oportunidades de desarrollo y aprendizaje continuo y a poder ser colaborativo.

Después de 30 años de historia, en GRUPO GAHERMA consideramos que nuestra capacidad de resiliencia ha sido lo que nos ha permitido llegar hasta el día de hoy, con plena disposición para seguir superando nuevos retos potenciales y tecnológicos.

Autor: German Hernández Llorente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *